Mario A. Medina
Recuerdo que una de mis primeras experiencias en el periodismo fue hace muchos años en la revista “Cómo”, propiedad de los Cantón Zetina de Tabasco. Se nos encargaban trabajos que destacaban logros de los gobiernos estatales, entrevistas a gobernadores, a funcionarios; las publicaciones iban acompañadas de inserciones pagadas (propaganda) precisamente de esas entidades. Pero también, en la redacción nos daban línea para “encargos especiales” en contra de aquellos gobiernos que se negaban a firmar contratos de publicidad. La petición del jefe de información era “pégales”.
Muchas veces los trabajos periodísticos cumplían su propósito en los siguientes números de la revista; aparecía publicidad de esos estados y, desde luego, información que resaltaba los “logros” del gobernador y sus colaboradores. Bajo ese mismo modus operandi trabaja TV Azteca: pega para que le paguen. La revista Proceso destacó en abril de 2024 -que “en medio de la confrontación en horario estelar entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el empresario Ricardo Salinas”, los noticieros de Azteca se fueron en contra de los gobiernos de Morena por la violencia que se vivía en sus estados. La estrategia “Cómo” surtió su efecto, la gobernadora del Estado de México,
Delfina Gómez le dio un contrato por 338 millones de pesos a la televisora.Y tras la firma de aquel convenio para la prestación de servicios durante tres años, “TV Azteca cesó sus críticas a los gobiernos de Morena y eliminó de sus redes sociales las críticas que durante sus transmisiones había hecho al gobierno mexiquense”.La televisora de Ricardo Salinas Pliego opera como aquella revista de los Cantón Zetina. Era común ver en Hechos, el noticiero estelar de TV Azteca, información que aplaudía los avances de algún gobierno estatal, pero había que pagar.
El paquete incluía entrevistas, al gobernador o gobernadora, a funcionarios, las que hacía Javier Alatorre, además de reportajes sobre las bellezas de los estados, sus artesanías, sus comidas. No era de gratis, tenía un alto costo para el presupuesto estatal. Durante un buen tiempo de la administración de López Obrador, la presión de la televisora del Ajusco funcionó;
Grupo Salinas obtuvo contratos no sólo del gobierno federal, también los firmó con otros gobiernos morenistas, como fue “la prestación de servicios por parte de Totalplay y Totalsec”. “Los contenidos (golpeteo) fueron eliminados”, recordó la revista.Un ejemplo de esa forma de operar fue “La Ciudad de las Ideas”, cuya propuesta fue de Andrés Roemer, quien hoy vive prófugo en Israel acusado de buso sexual contra al menos 60 mujeres en México, y quien para ese 2007 trabajaba para ADN-40 de TV Azteca y funcionaba como el ideólogo de su patrón Salinas Pliego.
La “idea” era muy sencilla, significaba un festival con figuras “destacadas”, la mayoría del conservadurismo, que discurrían sobre temas de libertad, prosperidad, educación, economía, salud, liderazgo. Se decía: “es para desafiar a los poblanos sobre sus visiones del mundo”. El asunto, además de tratar de fortalecer el pensamiento conservador, era hacer negocio, un gran negocio que, en 2007, siendo gobernador Mario Marín, según Vanguardia MX, a “Poder Cívico” de Roemer, el gobierno priísta entregó 374.5 millones de pesos, además 195 mp de recursos federales y a Grupo Salinas jugosos contratos.
Desde siempre las empresas periodísticas, radiofónicas y de la televisión se beneficiaron de recursos públicos millonarios que se alcanzaban, luego de trabajos periodísticos a manera de presión que orillaba a los gobiernos estatales a darles más.Hubo muchas críticas al gobierno de López Obrador por “malas prácticas del pasado”, al seguirle asignando pautas de publicidad oficial a dos medios en particular: TV Azteca y Televisa, además de La Jornada.
El gobierno de la presidentA, Claudia Sheinbaum dio un paso que nadie se había atrevido a dar, canceló contratos de publicidad a la televisora del Ajusco debido a los adeudos fiscales de Grupo Salinas con el SAT. La decisión significó un duro golpe para Azteca, porque buena parte de sus recursos financieros provenían de las arcas federales y estatales. La reacción de la televisora fue la misma de siempre, generar una andanada de noticias falsas y golpeteo desde la pantalla de televisión.
En Puebla, la televisora seguía teniendo su minita de oro. Gobernadores como el propio Mario Marín (PRI), Rafael Moreno Valle, José Antonio Gali Martha Angélica Alonso (PAN), abonaban a las arcas del grupo Salinas, pues el traro para esos gobiernos era de maravilla. La “Ciudad de las Ideas”, pasó a llamarse “Festival de las ideas”, y se presumía como una iniciativa del “Centro Ricardo B. Salinas” que, a decir del dirigente Morena, Agustín Guerrero, a Puebla le costó varios miles de millones de pesos.
Aquel festival era un “dulce” que compraban los gobernadores, incluso el “chuchista y arribista de Morena, Miguel Barbosa, quien se atrevió a afirmar: “este tipo de eventos ayudan a disminuir la desigualdad en el estado”.Eran cantidades supermillonarias. De acuerdo con información del Portal “Ángulo 7”, “con base en los proyectos de 2023-2024 de TV Azteca-Puebla, la televisora ofreció entre sus servicios la digitalización documental de la Junta de Conciliación con un costo de 50 millones de pesos, así como por 30 millones de pesos la documentación de la auditoría superior.
“El software de control y grúas por 50 millones y por corralones 70 millones; y para internet en oficinas 10 millones. Entre otros de los proyectos presentados está la red dorsal (Total Play) por 2 mil millones, además de 114 millones en pólizas patrimoniales”, explicó el medio.La estrategia de Azteca, estilo “Cómo”, no cejó, buscó presionar al nuevo gobernador poblano, Alejandro Armenta a quien solicitó dos mil 324 millones de pesos en presuntos proyectos de publicidad, internet y arrendamientos de equipos;
Armenta se negó firmar el contrato, la reacción de la televisora fue difundir “noticias falsas por una negociación fallida”, destacó “Angulo 7”.Su filosofía sigue siendo la misma: “pego para que me pagues”.
Que no le cuenten…
Dalila Escobar, reportera de Proceso, en la Mañanera reclamó a la presidentA que desde los medios públicos se le violenta con “supuestas parodias a mujeres periodistas que cumplen con su trabajo de preguntar” y que se les representa como “personajes grotescos”, como “villanas”.
Habría que recordar la carpa en México (1930-1950), donde personajes como Roberto “Panzón” Soto; Jesús Martínez, “Palillo”, El Rey de Las Carpas, o Héctor Suárez, utilizaban la sátira para ridiculizar al poder, “un recurso (teatral) de la crítica social en defensa de la libertad de expresión», han considerado muchos carperos, actores, actrices.
El Humor es uno de sus ingredientes principalísimo.Dalila no mencionó a qué programa se refería. Era a “Operación Mamut”. La transmisión sale los domingos a las 10 de la noche por canal 11, donde no sólo la han parodiado a ella; también a Lord Molécula, a otros periodistas de la Mañanera, al expresidente López Obrador, a políticos de todos colores y tendencias.
Televisa tuvo un programa que se llamó “La Parodia”, donde igual se parodiaba de manera grotesca a políticos. Creo que doña Dalila tiene la piel muy sensible, y debe entender que es un personaje público, y está expuesta a que la parodien, pero bueno.












