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Presidente del CEN del PRI, en su encuentro con el Consejo Directivo Nacional de la Canacintra

COMUNICADO/

La verdad es un honor el poder estar aquí en esta reunión con mis amigas y mis amigos –de muchos años– de Canacintra. Lo he hecho en distintas ocasiones con diferentes presidentes de Canacintra.

Saludo con enorme cariño a Jorge Kahwagi, a Vicente Gutiérrez Camposeco, y como bien lo decía mi amigo Rodrigo Apizar –hoy presidente destacado de Canacintra–, cuando fui gobernador de Sonora, los éxitos del crecimiento económico, impulso a la industria, al comercio en el estado de Sonora,  se sustentó por muchos de ustedes que le vinieron a dar vida distinta a un gobierno nuevo, en el  momento en el que yo asumí esa responsabilidad hace ya algunos años.

En su momento hicimos un ejercicio de cómo podíamos combinar los intereses de la política con las necesidades de la sociedad a través de un crecimiento económico que –como bien decía Rodrigo en una exposición muy bien estructurada, como la hemos escuchado– viene a paliar las grandes necesidades que se tienen de la población a través del empleo.

Pero también platicada con Rodrigo hace un momento –y hago la infidencia con ustedes– de cuál fue la razón por la cual resolví animarme a participar en un partido político, en el que he militado por muchos años, y que parecía que ya había vivido un proceso que no era necesario que muchos de nosotros estuviéramos ahí.

Pero platicado con quien yo tenía que hacerlo, resolvía que hace cerca de 4 años, dentro de mi partido, pensamos en un proyecto político que viniera darle un tono distinto a México, y por lo cual resolvimos el hoy presidente Enrique Peña Nieto y yo, ir en unidad.

En una unidad que reconocía quién estaba al frente de lo que eran las preferencias electores, pero que teníamos un proyecto común. Y el proyecto común era en la segunda alternancia en este país, la segunda oportunidad que tenía el PRI de regresar a la presidencia de la República, no lo tenía que hacer igual, sino que era la gran oportunidad –con la confianza de los mexicanos– de transformar a México.

Y eso nos unió a muchos de los priistas, porque el simple deseo de ganar una elección y tomar el poder para hacer lo mismo, es algo que ya se agotó, es algo ya no llena de entusiasmo a nadie. Vimos que la única manera de dejar atrás la mediocridad, era haciendo las verdaderas reformas, y a eso nos dedicamos los primeros tres años del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

En lo personal, saludo con afecto, reconocimiento y respeto, el esfuerzo, la visión, la idea, que el hoy Presidente de la República  tuvo para armar con audacia estas reformas que hoy tenemos a la mano y que todavía falta que nos den más resultados.

Pero quiero platicarles de ello, porque lo hemos hecho con nuestros amigos legisladores de ayer y los de hoy, de tal suerte que podemos identificar exactamente lo que es este moderno discurso de Rodrigo en el momento en el que estaba comentándonos: se trata de generar más empleo, oportunidades, y con esto yo le agregaría reducir la desigualdad y pobreza en México.

Desigualdad y pobreza que algunos lo toman en el discurso como algo similar y no lo es, y voy por partes –y no pretendo aburrirlos porque ustedes saben mucho más de esto que yo–. Déjenme intentar integrar lo que es el esfuerzo de todo estos años y el compromiso que ahora tengo yo como dirigente de un partido político –el mayor partido político en México–, para poder llevar a cabo, dentro de lo se está construyendo como las nuevas formas de gobernabilidad, los relevos de los gobiernos en los estados, a fin de que no perdamos la ruta y el rumbo, porque eso es muy importante.

Mencionaba Rodrigo hace un momento –y lo tocaré dentro de la exposición si me dan ustedes oportunidad, ya me dijo que ustedes parece que se van hasta las 8 de la noche, entonces tengo suficiente tiempo como para poder platicar en estos momentos, ya ven que a nosotros no se nos da eso de los discursos cortos, pero en fin, lo quiero hacer lo más corto posible, pero también en respeto a su tiempo– las famosas alianzas, coaliciones, que se hacen entre partidos políticos, y que yo he puesto sobre la mesa la pertinencia de que las mismas tengan un objetivo y no se pierda: el objetivo no es ganar elecciones simplemente, sino garantizar gobernabilidad, estabilidad y proyectos comunes que le den certidumbre a la población.

Pongo un ejemplo: yo digo mis alianzas y mis coaliciones con las que yo vaya tienen un objetivo: el objetivo es que a final de cuentas votemos unidos por un proyecto de país.

Las alianzas entre otros –y lo digo con nombre y apellido y eso es lo que yo impugno– por ejemplo entre el PAN y el PRD lo único que generan en ocasiones es ganar alguna elección –en ocasiones–; pero lo que sí es cierto es que al final no te dan gobernabilidad. Les pongo los números sobre la mesa.

Las alianzas entre el PRI y sus coaliciones en el Congreso de la Unión para que sucedieran las reformas han sido votadas en el 99 por ciento de manera común. Eso nos hace a nosotros tener una mayoría que permita que las cosas buenas sucedan.

Las coaliciones entre PAN y PRD no han logrado ni el 13 por ciento de votaciones unidas. Siempre cada quien vota por su lado. Pueden ganar elecciones, pero no garantizan votaciones y eso pega a la gobernabilidad, porque no hay certidumbre en su comportamiento. Uno dice negro y otro dice blanco en el Congreso, cuando, nosotros todos decimos: verde, blanco y colorado.

 

De lo que se trata y por qué: nosotros tenemos este reto, el reto es original. Cuando asumimos nuestra responsabilidad en la Cámara de Diputados, 3 años antes que tú mi querida diputada de Canacintra, ahora la vi en campo de batalla en Colima ganando una elección.

Cuando asumimos la responsabilidad en la Cámara de Diputados en el 2012 para compartir este proyecto para dejar atrás la mediocridad de los resultados de crecimientos económicos del 2 por ciento, mientras el mundo –no es como ahora– crecía al 4 o 5 por ciento, el valor del precio del barril del petróleo era de 100 dólares y había una bonanza con los BRICS, ahí estaba el escenario y nosotros íbamos a un paso mediocre del 2 por ciento.

Cuando asumimos entonces el compromiso nos dimos a la tarea primero de apoyar una reforma laboral –lo recuerdo– todavía no asumía el presidente Enrique Peña, era todavía el presidente Felipe Calderón, eran los últimos meses de él; habíamos trabajado juntos sobre un proyecto de reforma, se atrevió simplemente a mandar testimonialmente una iniciativa de reforma laboral. Pero nosotros, recién llegados al Congreso en septiembre del 2012 la tomamos rápidamente.

Hablamos con el presidente electo Enrique Peña Nieto, y le dijimos: tenemos esto en nuestras manos, que lo podemos perfeccionar. Es una Ley Laboral o una ley que no se ha modificado en decenas de años. Si quieren podríamos hablar de más de 40 años, la última vez que habíamos visto una reforma en la Ley Laboral; había sido, creo en el sexenio de Luis Echeverría y fue light.

Trabajar sobre las relaciones entre el capital y el trabajo no es muy fácil. Pero, dijimos: la asumimos, y la pregunta fue ¿sirve para generar empleo y crecimiento económico? La respuesta rápida era: sí sirve, porque esa era una forma diferente de podernos nosotros complementar en el futuro dentro de la modernidad.

Sí sirve para el crecimiento económico y generar empleo y con esto luchar en contra de la desigualdad: vuela, vamos por ella. Fuimos y la logramos.

Toma posesión el presidente Enrique Peña, y lo primero que hace es platicar junto con nosotros –después del esfuerzo con el Pacto por México– y dice, oye vamos por una Reforma Educativa. La pregunta es ¿sirve para generar crecimiento económico y empleo, y a través del empleo -como bien dice Rodrigo- abatir la desigualdad y la pobreza?

La respuesta es sí sirve para generar crecimiento económico y empleo, entonces vamos por ella. Porque –bien lo decía ahorita Rodrigo yo no me canso de repetirlo donde quiera que esté– en lo personal –y estoy seguro que muchos de ustedes lo van a compartir– yo creo que en el mundo hay solamente dos igualadores sociales que nos permiten abatir la inequidad y la pobreza, y esos dos igualadores no son, uno de ellos el tener la misma cartera abultada o el mismo monto en la cuenta de cheques del hombre o la mujer más rica.

Los igualadores sociales por excelencia en el mundo son empleo de calidad y bien pagado y educación de calidad y competitiva.

 Solamente así a sus hijos y a los hijos de sus hijos van a tener la seguridad de poder garantizarles igualdad entre nosotros. Si hay una educación de calidad e igual, somos más iguales. Si hay un empleo de calidad y bien remunerado, nos hace menos desiguales. Ese es el punto hacía donde nosotros hemos querido disparar.

A partir de eso fuimos por otras y ustedes las conocen: fuimos por una Reforma para buscar más Competitividad, y con la competitividad abatir los monopolios y reforzar lo que son las Pymes y las pequeñas empresas, para entonces no depender de unos cuantos, sino ser nosotros la fortaleza de muchos, generando empleos.

Lo mismo hicimos con la Ley de Telecomunicaciones, pero con el interés de ser más competitivos. Y creo que lo hemos logrado. Ya muchas de sus empresas tienen servicios mucho más baratos –en el tema de Telecomunicaciones–, con el simple hecho de haberle metido competencia al mercado, que era el interés que nosotros suscribíamos en su momento, sin agravio de nadie, sino en beneficio de todos, porque eso era lo que estábamos buscando.

Así, seguimos caminando, construyendo otras reformas que vinieron a complementar la visión en conjunto de un objetivo común, que nos habíamos planteado en esta segunda alternancia.

En esta segunda alternancia en donde hay un gobierno que surge prioritariamente del PRI hasta llegar a una Reforma Energética pasando por algunas otras de carácter financiero y de justicia, porque es el conjunto de reformas que hacen que México esté inscrito en el Siglo XXI y haya dejado atrás el Siglo XX.

Y esta Reforma Energética afortunadamente la llevamos a cabo en los momentos en los que pocos podrían pensar que íbamos en una ruta como la que hoy tenemos, en donde el mismo precio del petróleo anda en las bandas de los 30´s o debajo de los 30´s, y pudo haber llegado a los 20´s, lo cual hacía mucho tiempo no sucedía.

Vamos, tenemos gobiernos anteriores con recursos del petróleo a cien dólares, con crecimiento económico promedio del dos por ciento, en algunos años de menos cuatro por ciento, no obstante tener esos precios del petróleo que nos hace preguntarnos: y en aquellos gobiernos donde había petróleo de cien dólares y se crecía mediocremente al dos por ciento, y ahora con los 30 dólares por barril, creciendo al 2.5 por ciento con un esfuerzo, ¿dónde quedaba el dinero que se tenía en esos mismos gobiernos?

Mucho nos ha enseñado esta crisis también, a decir podemos garantizar un crecimiento económico no obstante tener estos precios del petróleo sí, siempre y cuando nosotros seamos también distintos y no atenidos a esa circunstancia.

Si en el futuro llegaran a venir precios mejores con el crecimiento económico, saliendo de la crisis en la que se encuentra el mundo –y que ustedes la conocen mejor que nadie–, estoy seguro que tendríamos que hacer un esfuerzo adicional para saber exactamente a dónde tienen que ir esos recursos extras, que en algunos otros años si no se tiraron al bote de la basura, mucho se parece a eso.

Esto es el México que hoy necesita más orden con idea y objetivos comunes.

No nos podemos distraer, de tal suerte que si bien es cierto los partidos políticos enfrentan una alta competencia hoy en día, sobre todo en este afán de algunos, de simplemente ganar, aunque después no puedan gobernar, nosotros queremos hacer un esfuerzo de no perder el rumbo, de identificar bien hacia dónde queremos llegar y con quiénes queremos hacerlo.

Y obviamente aquí, Rodrigo, lo queremos hacer con los mejores, y dentro de los mejores están todos los amigos y las amigas de Canacintra.

Por ello no soy omiso a lo que bien señaló Rodrigo. Hemos hecho modificaciones. Hemos hecho modificaciones en nuestros estatutos, hemos dejado muy al lado lo que es aquella exigencia de que para ser candidato del PRI, como cuando lo tienen algunos otros partidos, solamente se puede hacer con una militancia de muchos años y hemos incluido la posibilidad de que se pueda ser candidato del PRI simplemente en la calidad de un ciudadano simpatizante.

De lo que nosotros estamos haciendo y queremos hacer –que es lo que yo he intentado explicarles– de esta segunda oportunidad, de esta nueva forma de que un partido político histórico –como el que yo presido en estos momentos– se presente ante la sociedad.

Vamos, el PRI ha podido durar tantas décadas porque ha sabido transformarse y ésta es la mejor época de su transformación, con esta modificación.

Yo participé directamente porque soy un entusiasta seguidor de las reformas, para poder avanzar; también en una reforma de carácter político, en donde vi nacer e impulsé las llamadas candidaturas ciudadanas o independientes.

Pero lo hice convencido de que éstas, además de ser un derecho que deben de tener los ciudadanos, sirven en mucho como un acicate para los partidos políticos a fin de que éstos últimos se preparen de mejor manera y consigan a los mejores ciudadanos para competir y para gobernar.

De lo contrario, cada partido político quedaría anquilosado. Quizá en esta lucha superficial –y creo que sin sentido– de participar simplemente por ganar. Insisto aunque no sepan gobernar, aunque no lo puedan hacer porque –yo he dicho y repetido lo que un buen amigo mío comentaba con insistencia– la desgracia de los gobernantes no es que los desgaste el poder, porque el poder desgasta. Pero lo que más desgasta es el no poder.

Y muchos gobiernos no pudieron y ahí están los resultados.

 Por eso decididamente en este partido político –en el que yo hoy tengo la oportunidad de estar al frente– apoyamos la forma de poder hacer las cosas por parte del presidente Enrique Peña.

Ningún gobierno es perfecto, pero todos los gobiernos sí pueden estar orientados a buscar cómo en cada oportunidad hacen mejor su trabajo.

Los primeros años nos han dado la oportunidad de probar que hay reformas que se hicieron y que le sirven al país, y aquí me involucro mucho con ustedes, porque esas reformas que hoy tiene México y que hacen que hoy México aparezca como un país distinto son reformas que ustedes hicieron.

Voy a decirles por qué ustedes las hicieron –y no me dejarán mentir ni Jorge, ni Vicente, ni Rodrigo, ni cada una de mis amigas y amigos que están aquí–. En múltiples ocasiones en que yo estuve en Canacintra me inquirían y me preguntaban ¿cuándo se hace una reforma laboral? Pues, ya la hicimos y me refiero a que ustedes y nosotros ya lo hicimos. Ahora nos toca defenderla.

Pero en otras ocasiones en que estuve me preguntaron ¿cuándo van a hacer una reforma en materia de Educación? ¿Cuándo se van a sacudir ese lastre? Y juntos hicimos una reforma en materia de Educación, juntos ustedes y nosotros. Ahora hay que defenderla.

Ustedes preguntaban ¿cuándo se hace una reforma en materia de Competencia Económica para acabar con los monopolios y darle más fuerza a lo que son las iniciativas de muchos, las empresas de muchos? Quiero decirles que juntos ya hicimos esa reforma, ustedes y nosotros.

También lo hacían preguntando ¿cuándo van a poder hacer una reforma en materia de Telecomunicaciones para tener servicios más baratos que nos hagan más competitivos? Quiero decirles que juntos, ustedes y nosotros, ya hicimos las reformas.

Podría decirles –porque era la pregunta obligada– ¿cuándo van a hacer una reforma Energética? ¿Cuándo van a permitir el que tengamos asociaciones públicas y privadas? Quiero decirles que juntos, ustedes y nosotros, ya hicimos esas reformas.

Todas esas reformas, ahora hay que defenderlas. Hay que defenderlas de todos aquellos que dicen que no sirven, que no valen, que no las queríamos, que si llegan al poder las van a suprimir, las van a liquidar.

Como si no estuvieran pensando que lo único que lograría cualquiera que eche abajo esas reformas –que no puede de todas maneras– es regresar a México a mitades del siglo XX.

Para iniciar de nuevo un diálogo de nuevo con ustedes, en el que nos vuelvan a preguntar ¿cuándo vuelven a hacer las reformas? O ¿cuándo las volvemos a hacer? Esas reformas que hoy cambiaron el rostro de México.

Yo quiero decirles: ése es el compromiso político que -como partido político hoy- nosotros hemos asumido: la defensa de las reformas en beneficio de México.

Nuevos gobiernos en los estados y en los municipios que crean en las reformas, que sepan que éstas son útiles si las llevamos hasta sus últimas consecuencias y que para eso necesitamos más como ustedes dentro de un partido político que se decidió a llevarlas a cabo.

Estoy convencido que, como una regla fundamental del béisbol, una individualidad en el béisbol, una estrella en el béisbol, nos hace disfrutar de un buen juego. Pero solamente un buen equipo es el que gana campeonatos.

Y nosotros en el PRI lo que queremos es hacer equipo con ustedes. Creo que esa es la única manera de poder salir adelante.

Por eso es que les agradezco mucho esta nueva oportunidad de poder estar conviviendo con mis amigas y con mis amigos de Canacintra, en el objetivo común que tenemos de que las cosas buenas sigan sucediendo en México.

Muchas gracias.

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