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Crónica Política: «La empresa del Estado para comercializar marihuana»

Opinión por Rosy Ramales

Parece descabellada y al mismo tiempo interesante la iniciativa del diputado federal Mario Delgado Carrillo para crear una empresa del Estado dedicada a comercializar cannabis (marihuana), y legalizar su autocultivo.

De entrada, el coordinador de la bancada de Morena tiene toda la razón cuando en la argumentación considera que “las políticas prohibicionistas no han rendido los frutos esperados.”

Más bien, han generado el crecimiento de una actividad ilegal en el cultivo y consumo, que ha puesto en riesgo a campesinos e indígenas dedicados a la siembra y cosecha de la marihuana; así tienen un ingreso seguro que cuando cultivan maíz o frijol, cuya cosecha depende del temporal de lluvias en México, pero en ello se juegan la libertad y la vida.

Representa un ingreso seguro y por lo mismo preferible aun cuando los traficantes les paguen una miseria frente a las grandes ganancias por la comercialización ilegal de la cannabis, generalmente con destino a captar más consumidores para acrecentar el mercado; mientras más adicción, más ganancia.

Incluso, en las cárceles existentes a lo largo y ancho de país pululan los campesinos e indígenas presos por siembra de marihuana. Extrañamente ellos sí van prisión mientras los narcotraficantes gozan de entera libertad. Sí, cada sexenio hay uno preso, pero uno y por razones políticas, o porque no es el narco de los poderosos.

Envenenan a la gente, destruyen familias y acaban con la paz social.

¿Y si el Estado tiene el mercado cambiaría la situación? Quizá en parte, pues se entiende que la empresa estatal dedicada a comercializar cannabis, y la legalización del autocultivo, sería para fines en materia de salud pública.

Verán, grosso modo la iniciativa de Mario Delgado Carrillo propone que las personas mayores de edad puedan poseer, cosechar, preparar o procesar hasta seis plantas de marihuana, siempre y cuando sean para consumo personal, y queda prohibido que sea en espacios públicos.

Se entiende que dicha autorización sería para personas con algún grado de adicción a la marihuana y cuyo consumo le es necesario. ¿O la permisión sería abierta? Probablemente, considerando que más vale la legalización para un consumo prudente y regulado, que el trafico y el consumo ilegal.

Claro, no basta una iniciativa con buenas intenciones; en su caso sería necesario reformar los normas existentes o crear una ley ex profeso para regular de manera puntual la referida autorización, no vaya siendo que en cada “persona mayor de edad” con permiso para cosechar hasta cinco plantas se convierta en narcomedunista para menores de edad.

Suponemos que la “persona mayor de edad” requeriría de un permiso expedido por la autoridad competente por determinado periodo para gozar del beneficio de poseer, cosechar, preparar o procesar hasta seis plantas de marihuana, para autoconsumo; lo cual sería supervisado periódicamente.

Poseer una planta de cannabis sería de gran ayuda para los adultos mayores, quienes buscan la marihuana como remedio para sus reumas; es hasta natural ver botellas con alcohol y marihuana en hogares mexicanos, incluso hasta de personas pudientes.

En fin, la empresa propuesta por Mario Delgado con la denominación de Cannasaludsería propiedad exclusiva del gobierno federal, y con una autonomía técnica, operativa y de gestión para monopolizar la compra al mayoreo del cannabis y sus derivados, para posteriormente darlos en venta a los franquiciatarios que venderán al menudeo.

No es mala idea. Incluso, seguramente la gran demanda de la cannabis mexicana ubicaría a Cannasalud como una empresa líder; además puede resultar un éxito para la obtención de ingresos, ya los contribuyentes están demasiado exprimidos y el huachicoleo poco a poco ha ido acabando con la riqueza estatal generada con el petróleo.

Con que no haya luego huachicoleo de cannabis.

Cannasalud, se explica en la propuesta, sería un intermediario que identifique y contenga los riesgos inherentes al establecimiento de un mercado nuevo, ya que existen intereses mercantiles internacionales que buscan maximizar sus utilidades por encima de la protección de la salud de las personas.

Es cierto. Merodean tales intereses.

Y en algunos países la cannabis se empieza a comercializar hasta en restaurantes. Por ejemplo, en Estados Unidos.

Quizá pueda intentarse dar viabilidad a la propuesta de Mario Delgado, considerando que se basa en fines de salud pública.

Tal vez en Cannasalud se vea una empresa similar a Diconsa y Liconsa.

Por lo pronto, la iniciativa del legislador morenista reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal; y adiciona un inciso a la Ley de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. Asimismo, expide la Ley General para el Control de Cannabis.

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