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CRÓNICA POLÍTICA: ¿Hará agua la alianza PAN-PRD?

#Opinión

*.- La parálisis en el Congreso del Estado

 

Rosy RAMALES

 

Anda algo mal la relación entre PAN y el PRD en el estado de Oaxaca. Ya ven que el dirigente panista, Juan Mendoza Reyes, ha declarado que Acción Nacional analiza la posibilidad de competir solo para las próximas elecciones de gobernador, diputados y concejales a los ayuntamientos, cuando hace algunas semanas se mostraba muy entusiasmado con la alianza.

 

¿Qué está pasando entre ambos partidos políticos?

 

Pues según corrillos políticos, se ha complicado la negociación entre ambos en torno a la conformación de la alianza, vía coalición o candidaturas comunes si acaso esta figura jurídica finalmente fuera avalada por el órgano electoral (cosa que aún es incierta). Sin embargo, las diferencias y la discusión no radica en la forma de cómo ir aliados, sino en las candidaturas, en la definición y en el reparto de éstas.

 

Y miren, hasta donde se sabe, hay un acuerdo nacional entre el PRD y el PAN para ir aliados en algunas entidades como Puebla y Oaxaca, y Acción Nacional pondría al candidato (a) a la gubernatura poblana, y el PRD lo pondría aquí.

 

Pero el PRD se está poniendo difícil, pretendiendo, además, agandallarse las mejores candidaturas a las diputaciones locales y presidencias municipales, como, por ejemplo, la postulación en el municipio de Oaxaca de Juárez cuando en éste el PAN tiene la mira puesta.

 

O sea, el PRD quiere dar al PAN migajas, posiciones sin importancia política ni económica. Eso dicen. ¿Será? Algo debe de ser cierto; caso contrario, el PAN no estaría amagando con la posibilidad de competir solo. O, en otras palabras, amagando con dejar solo al PRD.

 

Y, claro, a ninguno de los dos partidos políticos conviene ir por separado, salvo que cada uno hiciera alianza con otros partidos competitivos. Por ejemplo, el PRD con Morena, el cual, incluso, en la pasada elección federal obtuvo más votos que Acción Nacional, desbancando a éste del segundo lugar como fuerza electoral en la entidad oaxaqueña.

 

Compitiendo solos, el PAN tiene más riesgo de continuar ensanchando su debacle y si bien le va, conservaría los cien mil votos obtenidos en los comicios federales del 2015. Aunque, contendiendo solo, Acción Nacional ganaría identidad. Con esto de la coalición (del 2010), ya no se sabe muy bien cual es el color de los panistas locales, se ven medio descoloridos y a veces bicolores. Ja.

 

En fin, quien sabe si el acuerdo nacional de ir aliados, establezca que el PRD deba poner al candidato o a la candidata a la gubernatura de Oaxaca sin la menor opinión por parte del PAN. Lo que sí, es que los panistas oaxaqueños piden ir a un proceso interno de selección de candidatura propia, y luego seleccionar al abanderado o abanderada de la alianza. Y así debería de ser.

 

Sin embargo, al parecer, hay desacuerdos al respecto.

 

En términos numéricos, correspondería al partido político con más fuerza electoral por al candidato (a) a la gubernatura de una alianza; en este caso, tocaría al PRD, el cual obtuvo más votos que el PAN en la última elección federal. Aunque como las elecciones del 2016 serán locales, quizá deban negociar en base a los resultados del 2010.

 

Por cierto, en el 2010, el entonces Partido Convergencia, que era como la cuarta fuerza electoral, puso al candidato a gobernador en la persona de Gabino Cué Monteagudo. Claro, no había otro aspirante más fuerte entre los opositores de aquél tiempo.

 

Ahora las circunstancias son muy distintas. Ninguno de los pretendidos aliados trae prospecto de fuerza arrolladora. Además, el ejercicio de gobierno los ha desgastado. Así que ni al PRD, ni al PAN, convine ponerse tantos moños en la negociación de la alianza.

 

En el contexto del lío que se traen, cabe preguntar: ¿Hará agua la alianza entre el PRD y el PAN?

 

En los corrillos de ambos partidos políticos dicen que no, porque ya es un acuerdo nacional ir aliados. ¿Usted qué opina, querido lector, querida lectora?

 

LA PARÁLISIS EN EL CONGRESO DEL ESTADO

 

La semana pasada, la LXII Legislatura Local no pudo sesionar. Y ahora se corre el mismo riesgo. Lo de menos sería declarar otra vez falta de quórum, lo demás, es que la parálisis en el Congreso del Estado tiene detenido el Paquete Fiscal, el cual ni siquiera han turnado a comisiones para el estudio correspondiente, precisamente porque el pleno legislativo no ha sesionado.

 

Claro, en la praxis legislativa puesta de moda, una vez resuelto las diferencias entre las fracciones parlamentarias en torno a la administración y control del Congreso del Estado, acordarán aprobar el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos del Gobierno del Estado, y todo lo demás del Paquete Fiscal, en un abrir y cerrar de ojos. Capaz que hasta sin dictamen, por obvia y urgente resolución. Ja.

 

Por cierto, ¿la traba solamente es en función del control administrativo o también incluye la negociación sobre el Paquete Fiscal?

 

El caso es que la parálisis legislativa puede llevar a los diputados y diputadas de la actual Legislatura a cumplir con sus tareas hasta finales de diciembre.

 

¿Y quién tiene la culpa de tal parálisis?

 

Pues técnica y políticamente, a la presidenta de la Junta de Coordinación Política, la panista Natividad Díaz Jiménez, corresponde procurar el equilibrio, la funcionalidad y la gobernabilidad del Congreso del Estado. Y mucho depende de su capacidad de negociación y conciliación.

 

Sin embargo, se ha confrontado con las demás fracciones parlamentarias y con diputados sin bancada, según cuentan en los corrillos legislativos. ¿Será?

 

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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